Aquí es donde se pelean mis neuronas.

viernes, 29 de julio de 2011

Tu cita con la muerte.

De nada podemos estar seguros en esta vida, pues lo único que tenemos constante es el cambio. Sin embargo yo me siento segura de ti, de lo que eres, de lo que fuiste y de lo que serás. Seguramente la muerte te tocó el hombro, y tú, tan poco sutil como acostumbras ser, en vez de alejarte asustada, la invitaste a tomarse un trago. Ya en pláticas profundas, acerca de la razón de la vida, concluyeron en sus banalidades; y decidiste tomar la libertad con las manos, porque qué mejor manera de ser libre que quitándote el gran peso de lo material. Probablemente la muerte te advirtió acerca de lo mucho que sufriríamos quienes nos quedábamos aquí, dicen que ella sabe mucho de esto, y tu debiste de haber decidido irte, porque sabías que nos volveríamos a ver, yo sé que tú nunca rompes una promesa. Entonces te preparaste y de alguna forma nos preparaste a todos, sin embargo preferiste no despedirte porque supiste que si lo hacías no te dejaríamos ir, a veces el amor es así, tan aprehensivo. Cuando alguien vive de una forma tan maravillosa como lo hiciste tú, es muy sencillo intentar hacerte inmortal.

Y elegiste el martes, por llevar la contraria. Te embarcaste en un viaje sin regreso, esperándonos allá arriba, contemplando con risas nuestro sufrir, porque sabes que es en vano, que pronto, muy pronto nos veremos de nuevo. Seguro te abrieron las puertas inmediatamente, ¿habrá animales ahí? ¡Sí, claro! Yo casi siento que hablan, deben de tener un espíritu también, entonces te encontraste con tu gato preferido, y se alegró de verte, tanto como tú a él, aunque quizá no se lo demostraron, fueron tan orgullosos los dos. Sabes bien que aquí te echamos de menos, pero cuando uno crece, y crece tanto, es menester que vaya a donde quepa, porque a veces el mundo queda pequeño.

Que mis esperanzas suban hasta donde estás, que atraviesen caminos y veredas de ángeles, que a toda costa te hagan saber que te amo, que te extraño, y que espero ansiosa el momento de volverte a ver, mi luz.

Espero que en el cielo haya internet.

No hay comentarios:

Publicar un comentario